Desde hace tiempo, la avena se asocia con la salud cardiovascular, especialmente por su capacidad para ayudar a reducir el colesterol.1 Aunque el beta-glucano, una fibra soluble presente en la avena, suele considerarse el principal responsable de este efecto, los científicos han sospechado que la avena podría actuar a través de vías adicionales menos evidentes. En particular, cada vez hay más evidencia que señala a la microbiota intestinal como un socio clave en la forma en que los cereales integrales influyen en el metabolismo.
En un estudio clínico recientemente publicado, los investigadores analizaron cómo la avena interactúa con la microbiota intestinal y si los subproductos microbianos ayudan a explicar los efectos reductores de la avena sobre el colesterol, especialmente en personas con síndrome metabólico.
Estudio
Los investigadores llevaron a cabo dos intervenciones dietéticas aleatorizadas y controladas en 68 adultos con síndrome metabólico. Un grupo siguió una dieta de avena de corta duración y alta dosis durante dos días, sustituyendo todas las comidas por preparaciones a base de avena. Otro grupo consumió una cantidad moderada de avena a diario durante seis semanas, reemplazando una comida habitual.
Cada intervención se comparó con una dieta control equivalente sin avena. Se midieron muestras de sangre, heces y marcadores metabólicos antes y después de cada intervención. Además de los marcadores clásicos de colesterol, los investigadores analizaron la composición de la microbiota intestinal y cientos de metabolitos circulantes, con especial atención a los compuestos fenólicos derivados de la avena y modificados por las bacterias intestinales.
Resultados
Ambas dietas con avena aumentaron los niveles sanguíneos de ácido ferúlico, un compuesto fenólico natural presente en la avena. La dieta de alta dosis y corta duración produjo además un aumento de ácido dihidroferúlico, un metabolito generado cuando la microbiota intestinal transforma el ácido ferúlico.
Solo la dieta de avena de alta dosis y corta duración produjo una reducción significativa del colesterol total y del colesterol LDL, con descensos observados tras solo dos días. Estos cambios en el colesterol se asociaron estrechamente con el aumento de metabolitos fenólicos de origen microbiano, con una relación más fuerte que la observada únicamente con la fibra.
Análisis avanzados mostraron que estos metabolitos fenólicos explicaban una parte relevante de la reducción del colesterol. Experimentos de laboratorio confirmaron además que el ácido dihidroferúlico influye directamente en el metabolismo del colesterol en células humanas, lo que respalda un mecanismo biológico que va más allá de la digestión.
¿Qué significa esto?
Este estudio sobre la avena publicado en 2026 sugiere que la avena ayuda a regular el colesterol no solo a través de la fibra, sino también mediante compuestos bioactivos transformados por la microbiota intestinal, los cuales parecen desempeñar un papel activo en el metabolismo del colesterol.
Los resultados también destacan que la dosis y el contexto dietético son importantes. Períodos breves y concentrados de mayor consumo de avena pueden generar efectos metabólicos más marcados que pequeñas cantidades diarias, especialmente en personas con alteraciones metabólicas.
Otros alimentos asociados con el apoyo al equilibrio del colesterol incluyen la cebada, el centeno, las manzanas y los arándanos, que comparten perfiles similares de fibra y compuestos fenólicos.
Fuentes
- Nature Communications, Cholesterol-lowering effects of oats induced by microbially produced phenolic metabolites in metabolic syndrome: a randomized controlled trial, 2026
Notas a pie de página:
- European Journal of Nutrition. (2022). Effect of oat supplementation interventions on cardiovascular disease risk markers: a systematic review and meta-analysis of randomized controlled trials. Retrieved February 3, 2026, from https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC9106631/




