Estas galletas crocantes son una alternativa nutritiva y casera a las opciones comerciales. Las hojuelas de cañihua aportan un toque suave y un ligero sabor a nuez, mientras que los arándanos rojos y las semillas de girasol equilibran el sabor con notas dulces y crujientes. Ligeras pero resistentes, son ideales para acompañar quesos cremosos, untables o dips.
- Engrasar ligeramente un molde pequeño tipo budín y fórrarlo con papel manteca.
- En un bol, batir la leche, el azúcar y el yogurt hasta obtener una mezcla homogénea.(3 minutos)
- En otro recipiente, mezclar la harina, los arándanos secos, las hojuelas de cañihua, las semillas de girasol, el bicarbonato y la canela.(3 minutos)
- Agregar la preparación líquida a los ingredientes secos y mezclar hasta lograr una masa espesa, similar a la de muffins. Si la masa queda demasiado líquida, agrega más hojuelas de cañihua, hasta ½ taza.(3 minutos)
- Verter la masa en el molde preparado, emparejar la superficie y hornear a 350 °F (175 °C) durante unos 25 minutos, o hasta que al insertar un palillo en el centro salga limpio.(25 minutos)
- Dejar enfriar completamente sobre una rejilla. Luego envolver el budín de forma hermética y llevarlo al congelador por al menos 2 horas.(2 horas)
- Retirar del congelador y dejar reposar unos minutos, solo hasta que esté firme pero fácil de cortar. Con un cuchillo de sierra, cortar el budín en láminas muy finas, de aproximadamente 2 mm. Distribuirlas en una sola capa sobre bandejas para horno.(5 minutos)
- Hornear a 250 °F (120 °C) durante unos 50 minutos, hasta que las láminas estén secas y ligeramente doradas.(50 minutos)
- Dejar enfriar por completo sobre las bandejas. Las galletas se volverán más crocantes al enfriarse. Guardar en un recipiente hermético.